Blas de Lezo fue el español que humilló a Inglaterra y a los perroflautas de los premios Goya. Por Nacho Díaz.

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1ª NOTA DEL AUTOR:

No soy de Vox. Mi única lealtad es a España. Y si Vox representa ahora los valores de la Defensa de España, tendrá mi apoyo mientras mantengan sus promesas. En cuanto olviden sus valores, dejarán de tener mi apoyo, como ya he hecho tantas veces con otros partidos que han traicionado su propia ideología.

Los Perroflautas podemitas en su Gala de los premios Goya

lupita2º NOTA DEL AUTOR: La imagen se pueden ampliar pinchando en la misma.

La ignorancia supina histórica de los apesebrados perroflautas del subvencionado «cine español«, representados por Pedro Almodóvar y sobre todo, por Borja Cobeaga, es de cadena perpetua no revisable.

Borja Cobeaga, (súper-mediocre ‘cineasta’ que en la “aclamada” web española Filmaffinity controlada y financiada por los mismos perroflautas apesebrados del cine español, no consigue sacar una media superior al 4 con algo), el “O seapijo-progre de la chupipandi de los subvencionados “que dicen que hacen séptimo arte”, de cuyas películas sólo el 10% sobre 100 se proyectan en salas, (el otro 90% son tan ‘caca de vaca’, que ni llegan a los cines, y el mencionado 10% que se proyecta, no recauda ni para devolvernos la subvención), en plena presunta etílica e intoxicada por sustancias psicotrópicas Gala de los Goya, en la que se autoproclamó Portavoz, nos obsequió, -con ese deje mega pijo que tienen algunos idiotas del “Te lo juro por Snoopy” que pululan por el barrio de Salamanca-, con un parloteo eufórico, rebuznándonos a los contribuyentes que: «No escribimos ningún guion sobre Blas de Lezo”. Motivo: “Porque no nos da la puta gana«.

Borjita Cobeaga, nominado al Goya al mejor guion adaptado del personaje Superlópez, (una serie de historietas de los años 70 protagonizada por el personaje homónimo creada por el dibujante Juan López Fernández como una monografía de humor cuya popularidad solo fue superada por Mortadelo y Filemón), digo yo que vaya merito recibir un premio al mejor guion adaptado cuando no había nada que adaptar, ya que estaba todo adaptado, respondió, en pleno éxtasis mega pijo-gay recibiendo por primera vez un premio Tony a la petición de Vox, que había sugerido a la Academia de Cine que se hiciera una película sobre el gran héroe mundial Blas de Lezo para que los españoles volvieran al cine, que no escribirían (los de la chupipandi perroflautica digo), ningún guion sobre el tema, porque «no les daba la puta gana«. El «O sea«, tras lo de «la puta gana«, continuó con un «Últimamente el cine se basa en las expectativas de los fans «o lo que sea». Y si Vox quiere que hagamos una historia sobre un conquistador demediado, pues que la hagan ellos».

Y digo yo, ¿Cuáles son las expectativas de los fans «U lo que sean«? ¿Basuras feminazis? ¿Ideología de género? ¿Guerracivilismo sectario trasnochado? ¿O los homenajes qué hacéis al humor guarro-casposo, ordinario y cateto, que haría levantarse de la tumba al mismísimo Luis García Berlanga para daros de hostias y arrancaros las tripas por idiotas?

Tuid de Santiago Abascal ofreciéndose a ayudar para que se haga una película de Blas de Lezo

Qué pasa, que si lo pide Santiago Abascal, «o sea», ¿Qué no se hace la película porque él es un «facha»?

Y vosotros, que sois comunistas apesebrados, estalinistas y LGTBianos, ¿Además también sois «la policía ética, moral e intelectual» del cine con placa en el pecho?

«O sea”, ¡Idos a comer ‘Pabellón Criollo’ a Venezuela, coño, y de paso, quedaos allí para siempre haciéndole la ola al Maduro!

Y es que este tío, el Borjitao sea”, no se ha enterado aún de los resultados de las elecciones autonómicas de Andalucía. Borjitao sea” de los «o lo que sea»», debió de pensar en aquel “momento procesal” eufórico de la Gala de los premios Goya, cual si estuviese acelerado tras grandioso postcoito rociado de ‘popper‘, (la droga sexual preferida en el Orgullo Gay), que Blas de Lezo era algún conquistador ‘facha’ ensalzado en la época de Franco (o lo que sea).

¡El tío (o lo que sea), no tenía ni repajolera idea de quien fue Blas de Lezo ni de lo que significó para Hispanoamérica y España!

A ver, Borjita, iletrado alienígena mongol, pa’ que lo sepas y lo sepáis, de no ser por Blas de Lezo, desde el Cabo de Hornos a 55 grados con 59,48 minutos y 5 segundos Sur en Chile, hasta Ciudad Juárez, México, situada en el norte del país, a 31 grados con 44 minutos y 22 segundos Norte en el estado de Chihuahua, TODOS SUS HABITANTES HABLARÍAN INGLÉS, SERÍAN PROTESTANTES y, en el mejor de los casos, TENDRÍAN UN RÉGIMEN BRUTALMENTE COLONIAL similar al de Puerto Rico, y en el peor, HUBIESEN ACABADO COMO LOS INDIOS NORTEAMERICANOS DE ESTADOS UNIDOS, y que en España, muy probablemente, no habría caca-cine español ni Premios Goya, porque aquí también hablaríamos inglés y seriamos protestantes anglicanos, so tarado unineuronal o sea”.

Borja Cobeaga en plena epifanía anti Blas de Lezo en la Gala de la entrega de los Premios Goya

¿Se puede ser un héroe militar siendo cojo, manco y tuerto? La respuesta es sí.

«El orgullo español humillado por Vernon«, y se reflejaba a Blas de Lezo arrodillado frente al almirante Vernon.

Moneda conmemorativa acuñada antes del fin de la batalla de Cartagena de Indias.

Este hecho dio un giro a la batalla. Gracias al ingenio de «patapalo» el ejército inglés quedó diezmado y completamente desmoralizado.

Inglaterra perdió a más de 10.000 hombres, frente a las 800 bajas españolas.

La humillación fue tal, que el rey Jorge II de Inglaterra prohibió hablar sobre la batalla ni escribir relatos de la misma y nuestro héroe fue olvidado por mucho tiempo y condenado al ostracismo debido al poder propagandístico anglosajón.

Dentro vídeo

Humilló a Inglaterra. Y a los perroflautas de los premios Goya, también: No te pierdas el vídeo.

Estamos en un punto que resulta imperativo que el Tribunal Supremo obligue, orden judicial mediante, a la chupipandi de los cine-subvencionados, “o sea”, a que adquieran la más mínima cultura histórica sobre Blas de Lezo, por ejemplo y entre otros grandes autores, leyendo uno de tantos ensayos o novelas históricas cómo “MEDIOHOMBRE. Blas de Lezo y la batalla que Inglaterra ocultó al mundo”, de Alber Vázquez, para que se enteren de una puñetera vez que este “medio hombre” era, en guarismos, 1.000 veces más grande y heroico que la C ² (Velocidad de la luz según formula simplificada de la Teoría de la Relatividad E=M*C²) muy por encima de homúnculos y homúnculas mentales de circo de pulgas como vosotros los, “o sea”, Premios Goya.

De esta forma tan épica, comienza la novela:

 

(Página 7 y 8)

 

«El impacto de una bala de cañón de a veinticuatro libras es como introducir una mano en el vientre abierto de un lobo moribundo: mientras experimentas el calor de las vísceras aún húmedas, caes en la cuenta de que cuando el animal se revuelva por última vez, de la dentellada no te libra nadie.

Blas de Lezo bajó la cabeza y vio que parte de su pierna izquierda había sido arrancada de cuajo. Sintió el calor y sintió la dentellada. Y deseó que el infierno cayera sobre el malnacido inglés cuya mano había encendido la mecha del cañón que lanzó la bala.

Allí, sobre la cubierta del Foudroyant, con sólo quince años de edad y vistiendo el uniforme de guardiamarina de la armada francesa, supo que si el pánico no le dominaba ahora, para siempre con él estaría la ira. El espanto, la locura y el arrojo inabarcable.

Y eso hizo. Apretó los labios, dejó caer en cubierta el sable que empuñaba en la mano derecha y ahogó un grito que ahogaba todos los gritos futuros. Él era Lezo y Lezo no aullaría jamás. No como un perro inglés. No como aquellos a los que habían estado cañoneando durante toda la jornada.

 — ¡Lezo! ¡Tú pierna! —gritó uno de los guardiamarinas franceses que se hallaba cerca de Lezo.

 […]

 — ¡Seguid disparando! —Ordenó Lezo, como toda respuesta, a los artilleros del cañón que estaba bajo su mando—. ¡Vamos, hatajo de gandules borrachos!

—Lezo… Tu pierna…

 Y lo cierto era que la pierna de Lezo, lo que quedaba de ella, presentaba un aspecto lamentable. El pie había desaparecido por completo y la tibia y el peroné estaban fracturados más o menos por la mitad. El dolor que sentía Lezo debía ser insoportable. Pero Lezo no se amilanó. Había decidido no aullar como una puta inglesa y no lo haría. Él no. Él no ahora.

— ¡Un cabo! —gritó al guardiamarina francés. Parecía más una orden que una petición—: Vamos, no te quedes mirando y alcánzame un cabo. Necesito hacerme un torniquete.

 […]

 —Quitad esos cuerpos de ahí. ¿Tengo que decirlo yo, tarados malolientes? Los muertos no luchan. Sólo entorpecen.

 —El cabo… —dijo, pálido ante la visión de los huesos de Lezo, el guardiamarina francés.

 Lezo lo tomó y, con él en la mano, se dejó caer en cubierta fuera del área de trabajo de los artilleros. Allí, luchando denodadamente por no chillar, por no abrir la boca ni morderse la lengua, rodeó su pierna con la cuerda y completó el torniquete.

[…]

 Entonces, entre el intenso dolor y la tentación de comenzar a experimentar lástima de sí mismo y de su mala fortuna, Lezo vio, frente a sí, a la muerte. Vestía como una fulana pordiosera, flaca y desdentada, y a buen seguro venía de pasarse por la entrepierna a los veintidós mil hombres de Rooke, Rooke incluido.

 —Hoy es tu día —le dijo a Lezo en inglés.

 Lezo la miró y miró el charco de sangre que había dejado en torno a sí.

—Este torniquete aguantará —le respondió.

 La muerte inspeccionó el trabajo que Lezo había hecho en su propia pierna y, con desdén, farfulló:

 —No te salvará, querido. Esta noche te recogeré en mis brazos.»

Pero esa noche, la muerte no vino. Y gracias a este valiente héroe guipuzcoano, en toda América Central y del Sur, se sigue hablando español y portugués, a pesar de que el mismísimo Jorge II de Inglaterra prohibió bajo pena de muerte, que se hablara o escribiera sobre la inconmensurable y degradante derrota en la batalla de Cartagena de Indias.

Y por supuesto, jamás se hizo una película sobre esta épica batalla ni sobre Blas de Lezo.

Hasta ahora….

Artículo ABC, Play Series sobre Blas de Lezo y su producción

¿No merecía pues Blas de Lezo, una película a la altura de «El Cid«, «Troya«, «Braveheart«, «El Reino de los Cielos«, «Gladiator«, «El Rey Arturo«, «Los 300«, etcétera, etcétera, pedazo de mangantes perroflautas?

La única superproducción, fue el bodrio de «Alatriste«, no por Arturo Pérez-Reverte, sino por la pésima sectaria producción y realización de Mediaset España, donde LOS TERCIOS DE FLANDES ni siquiera elevaron un mísero ¡VIVA ESPAÑA!

Y para más INRI, el presupuesto del film, fue de 22.625.668,12 euros, más 2 millones euros en marketing, más 1 millón de euros de ayuda procedente del Estado, mientras que la recaudación fue de 16.7157,42 euros. ¡Mediaset y demás productores, (incluido el Estado), perdieron 8.909.926,12 euros! Y además, tuvimos que pagar 10 euros por barba para verla.

Pa’ habennos mataó’

Así que, a joderse toca, Borja Cobeaga y demás apesebrados perroflautas podemitas del subvencionado «cine español«. Aunque no en Hollywood, las grandes hazañas de Blas de Lezo, SÍ se va a filmar.

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