😱CUATRO AÑOS MÁS DE CATÁSTROFE COVID-19. PERO, “¿HAY ALGUIEN MÁS?”. POR NACHO DÍAZ TEJEDO.

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Este médico piensa que la pandemia, el confinamiento y la catástrofe económica no terminarán hasta 2024. Después, se quedará para siempre con nosotros como “una infección estacional más” de la que, digo yo, habrá que vacunarse todos los años.

Dentro vídeo:

Nicholas A. Christakis no es ningún Fernando Simón: es Doctor en Medicina y Sociólogo conocido por sus investigaciones sobre las redes sociales y sobre los determinantes socioeconómicos, biosociales y evolutivos del comportamiento, la salud y la longevidad.

Es el “profesor Sterling” (rango académico más alto en la Universidad de Yale que se otorga al miembro de la facultad considerado el mejor en su campo) de Ciencias Sociales y Naturales en la Universidad de Yale, donde dirige el Laboratorio de Naturaleza Humana y también es codirector del “Yale Institute for Network Science”.

Fue elegido miembro del Instituto de Medicina de la Academia Nacional de Ciencias en 2006; de la Asociación Estadounidense para el Avance de la Ciencia en 2010; y de la Academia Estadounidense de Artes y Ciencias en 2017 e incluido en Time 100, (la lista de la revista Time de las 100 personas más influyentes del mundo); y la revista “Foreign Policy” lo incluyó en su lista de los principales pensadores mundiales.

PERO LO QUE SÍ QUE TIENE, ES UN GIGANTESCO DEFECTO: cree firmemente que las vacunas contra la Covid-19 serán efectivas y no obstante, es optimista y se congratula mostrándonos un mundo apocalíptico a partir del 2024 con el cual tendremos que vivir en modo “Divergente”.

Afirma con la alegría DEL QUE ES UN IDIOTA INTEGRAL, con una categórica prepotencia similar al de un vidente charlatán, que “En el año 2024 podríamos entrar por fin en un período de post-pandemia” como si el Estado Profundo ya se lo hubiese chivado al oído.

Nos cuenta además este portavoz tan “condecorado” por la élite de la comunidad del Nuevo Orden Mundial, que tendremos que pagar un alto precio que, bajo su sectario punto de vista, NO LO ES TANTO.

Y lo dice porque o bien no se ha molestado en hacer las cuentas, y si las ha hecho, (y ya que le parecen tan “asumibles”), supongo que hemos visto y escuchado a un auténtico psicópata de manual.

Porque, digo yo, ¿Puede ser “asumible” que por cada persona que muera a causa de la Covid (según dice este doctor en el vídeo), cinco personas quedarán gravemente discapacitadas y necesitarán atención médica continua el resto de su vida?

Pues estas son las cuentas: según aparece en la famosa página Worldometers, en el momento de escribir este artículo, hay 2.323.650 fallecidos a causa de la Covid-19 en todo el mundo.

Eso quiere decir que 11.617.390 van a quedar discapacitados por el resto de su vida aún sin contar los 78.155.620 que han sobrevivido a la enfermedad y que también han quedado con secuelas.

Vamos, que en menos de un año tenemos cerca de 80 millones de personas que van a necesitar atención médica para siempre, así pues, ¿Cuántas personas necesitarán atención médica para finales de 2024?

Pues si sé sumar y multiplicar, y según las cuentas que he hecho tras ver y escuchar al “Doctor Feliz” y suponiendo que las vacunas funcionen (que ya es mucho suponer), hemos de estar contentos de que únicamente nuestros sistemas sanitarios tengan que atender de por vida a unos 320 millones de víctimas de esta supuesta enfermedad.

Si hacemos una extrapolación mediante una comparativa y para no complicarnos mucho la vida, tomemos en cuenta que el coste del tratamiento de VIH (SIDA) varía entre 3.700 y 9.700 euros por paciente y año.

Tirando a la baja, si para esta comparativa usamos una media de 5.000 euros por paciente y año para los que hayan sobrevivido a la pandemia, nos da la friolera cantidad de ¡400 mil Millones más al año de beneficios casi limpios para las farmacéuticas!

También nos habla este tipejo de las “bondades en beneficio del resto de la sociedad” (sociedad colmena) que tendrá ese nuevo mundo con teletrabajo, tele asistencia a la Educación Primaria, Secundaria y Universitaria, con visitas virtuales a cualquier tipo de médico, con una “saludable” renuncia a los tradicionales saludos con besos, abrazos o apretones de manos, etc. y etc., y la ansiedad constante (añade mi hijo adolescente que me está viendo escribir este artículo) que nos producirá el hecho de caminar por la calle y no ver a la gente con las mascarillas puestas.

Pero eso sí, con la “Nueva sub-Normalidad” a partir de finales del 2024, nos liberaremos de la pesada carga que habíamos adquirido cuando nos sumergimos en la espiritualidad de la religión durante el periodo de la pandemia, y el mundo nos regalará “grandes oportunidades sociales”, especialmente, para practicar sexo desenfrenadamente.

Y además (y según este pajarraco) ¡Tendremos que estar agradecidos y felices! (Joder y hablo mal).

Dice también este vocero del NOM que además “es optimista” porque “tiene esperanza en que las vacunas nos ayudarán a salir de esta crisis” añadiendo “too’ feliz” que “Inventamos una vacuna, que es algo milagroso, porque somos la primera generación de humanos que ha sido capaz de inventar, en tiempo real, una respuesta”.

¿Vacuna? ¿Qué vacuna?

Cerebros infinitamente menos “condecorados” que el de este lacayo del NOM (como el del brillantísimo doctor Patarroyo, conocido a nivel mundial por ser el responsable del desarrollo de la vacuna contra la malaria y Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica y tres veces nominado para el Premio Nobel), cuya patente iba regalar al mundo y que tras 18 años, la Organización Mundial de la Salud aún no ha autorizado a pesar de que ha pasado todas las fases de todas las pruebas que ellos mismos exigen.

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(Pincha aquí para acceder externamente a la Web de descarga de la OMS).

Lógicamente, con 200 millones de casos clínicos de malaria que tienen que ser medicados (para apenas sobrevivir) por las gigantescas farmacéuticas que controlan la OMS, jamás van a permitir que se regale la vacuna contra la malaria puesto que es un negocio de alrededor de 150 mil Millones de dólares anuales.

Ya dejó meridianamente claro Manuel Elkin Patarroyo lo que opina de la “vacuna” en una entrevista el día 2 de febrero de 2021 en la revista SEMANA:

«Manuel Elkin Patarroyo dice que el efecto de la vacuna contra el coronavirus es muy corto. El científico colombiano manifestó sus reparos e instó a no caer en engaños»


→ Haga clic aquí para acceder externamente.

Y bajando mucho en la escala académica y tomando por ejemplo el cerebro del que suscribe, este órgano mío (salvando las distancias), tampoco -y al igual que el doctor Patarroyo-, ha sido capaz de ser alienado por esta “sociedad colmena” cuando se percató a la primera de cambio que LA VACUNA ERA UNA AUTÉNTICA FARSA (leer más sobre este tema clicando aquí).

Habiendo aclarado que quien afirma que vamos a estar “atrapados” en una distópica realidad “muy real” -que ya está ocurriendo-, una realidad calcada del espeluznante mundo orwelliano de Winston Smith (protagonista de “1984”), me sigo preguntando,

¿De verdad que hay más de un 80% de la población que no lo ha notado y que piensa que con la atroz agenda 2030 que está imponiendo el Foro Económico Mundial en Davos para implantar un Gobierno mundial “todo va bien” cuando lo que les importa de verdad (mientras ven Tele5) es si Anabel Pantoja tiene razón o no cuando afirma en “Sálvame” que no sabe nada sobre disputas familiares entre los miembros de la estirpe de “La viuda de España”?

Porque si la respuesta es SÍ, entonces me acojo a la pregunta del personaje del chiste del “eco” del malogrado genio del humor Eugenio, cuando contaba aquel chiste -que viene muy a cuento para describir el estado de desgobierno mental de la ciudadanía en general-, personaje que estando en una situación de muerte inminente y antes de pegarse el gran batacazo, logra asirse a unas ramas y queda colgado en el aire. Preso de la desesperación grita: “¡¡¡¿Hay alguien ahí?!!!”.

Después de varias preguntas desesperadas, escucha una voz grave y poderosa: «Sí, hijo mío, estoy yo. Suéltate de la rama y déjate caer. Enviaré cien ángeles dirigidos por el arcángel Gabriel, que batiendo sus poderosas alas te recogerán, remontarán el vuelo y te dejarán en lo alto del precipicio sano y salvo». Pero el hombre responde: “Muchas gracias, pero, ¿Hay alguien más?”.

Porque con el aborregamiento monumental que tenemos en este país, poco vamos a hacer para que sea el ciudadano el que tome la iniciativa para detener este “Reseteo” y la “Nueva sub-Normalidad”.

Y como siempre digo, ¡No vean la Tele o morirán de suicidio!

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