El himno

Viva España!
Alzad los brazos
hijos del pueblo español
que vuelve a resurgir.

Gloria a la Patria
que supo seguir
sobre el azul del mar
el caminar del sol.

Gloria a la Patria
que supo seguir
sobre el azul del mar
el caminar del sol.

¡Triunfa, España!
Los yunques y las ruedas
cantan al compás
del himno de la fe.

¡Triunfa, España!
Los yunques y las ruedas
cantan al compás
del himno de la fe.

Juntos con ellos
cantemos de pie
la vida nueva y fuerte
de trabajo y paz.

Juntos con ellos
cantemos de pie
la vida nueva y fuerte
de trabajo y paz.

¡Viva España!
Alzad los brazos
hijos del pueblo español
que vuelve a resurgir.

¡Viva España!
Alzad los brazos
hijos del pueblo español
que vuelve a resurgir.

Gloria a la Patria
que supo seguir
sobre el azul del mar
el caminar del sol.

Gloria a la Patria
que supo seguir
sobre el azul del mar
el caminar del sol.

 

Versión con letra de José María Pemán. Esta letra fue confeccionada por el poeta gaditano en 1928 por encargo de Miguel Primo de Rivera, y no durante la Guerra Civil, como se afirma con frecuencia.

 

Hace casi 150 años, en que el general Prim organizó un concurso con la intención de que la «Marcha Granadera» o «Marcha de Granaderos» (la melodía actual que representa a España) pasara a mejor vida y fuera sustituida por una nueva composición más acorde con la revolución liberal que acababa de vivirse en nuestro país. La idea no cuajó, pero dejó para la posteridad más de 400 ejemplos de tonadillas, cada una más curiosa que la anterior, que pudieron convertirse «Marchas Nacionales».

En todo este tiempo, tan sólo ha habido 10 años en los que la melodía oficial de nuestro país pasó a ser el «Himno de Riego». Así pues, durante penurias tales como la Guerra de la Independencia (en la que andábamos dándonos de bofetones contra Bonaparte) los habitantes de estos lares usaban la «Marcha Granadera» como un canto de unión frente al enemigo.

EL NACIMIENTO DE LA «MARCHA DE GRANADEROS»

Para hallar el alumbramiento del himno español es necesario viajar en el tiempo hasta el principio del Siglo XVII (más concretamente, hasta 1749). Fue en aquellos años cuando Fernando VI decidió unificar y reglamentar los «toques de la guerra». Es decir, aquellas melodías o tonos diferentes que hacía sonar cada unidad militar cuando –por ejemplo- rendía honores a su rey. Dentro de esa ingente cantidad de piezas musicales que se debían regular se hallaba una tonadilla llamada «Marcha de los Granaderos» (debido a que era usada por estos grupos de infantería). Eso sí, algunos estudiosos como Juan María Silvela Miláns del Bosch (coronel de Caballería y autor del dossier «El Himno nacional») creen que, por entonces, aún no se había puesto todavía por escrito.

A pesar de ello, en la primera reglamentación oficial que se hizo de los «toques de guerra» (la cual finalizó en 1751) ya se hacía referencia a la «Marcha de Granaderos».

«Siempre que cualquiera tropa marche con las formalidades correspondientes, tocarán marcha los tambores que haya en ella; y si los granaderos marchan solos, utilizarán entonces la “Marcha Granadera”», determina, refiriéndose a un documento de la época, del Bosch en su obra. Esta canción, todavía sin escribir (aunque probablemente tocada ya por bandas militares) fue el germen de nuestro actual Himno español.

Fue entonces cuando surgió el libro “Libro de la Ordenanza de los toques de pífanos y tambores que se tocan nuevamente en la Infantería española

Es necesario avanzar hasta el año 1761 para encontrar un documento en el que la «Marcha de granaderos» cuente ya con una partitura concreta. Esta fue encontrada en el « Libro de la Ordenanza de los toques de pífanos y tambores que se tocan nuevamente en la Infantería española», un manuscrito en el que aparece dicha melodía puesta sobre papel por primera vez. «El libro era de Manuel Espinosa de los Monteros, por lo que se atribuye la creación de la marcha a él, pero realmente no se puede certificar su autoría. Puede ser que solo la arreglara (la adaptara) para los “toques de guerra”. En la carpeta de un compositor puede haber muchas partituras, pero eso no significa que sean suyas, pueden ser simplemente partituras que esté recopilando o arreglando».

A lo largo de esa década se sucedieron varias reglamentaciones para los «toques de guerra» (todos ellos, interpretados por los militares a pífano -una pequeña flauta- y tambor) hasta que, finalmente, quedaron todos regulados en 1769. El resultado fue recogido en un «Cuaderno impreso» (como así se llamaba) que contenía todas las tonadillas de infantería y que fue entregado a cada unidad española. «En el “cuaderno” citado nos encontramos con la “Marcha de Granaderos” cuya instrumentación incluye, además de los pífanos, dos clarinetes. A Espinosa se le reconoce en la citada portada del cuaderno como concertador», añade del Bosch en su obra.

Fue a partir del siglo XIX cuando empezaron los primeros intentos de poner letra al himno de España siempre sin éxito. Empezando por la época carlista, siguiendo con la petición del general Prim -presidente de Gobierno- y continuando con la que escribió José María Pemán en el siglo XX, durante el periodo de Primo de Rivera, antes de la Guerra Civil, además de los sucesivos intentos durante la época franquista, siempre en balde.

En los últimos años se han sumado personalidades tan distintas como poetas o cantantes, como Sabina o Marta Sánchez. Al igual que anteriormente, nunca hubo unanimidad, aunque algunas versiones hayan gozado de más popularidad.

El himno es propiedad del Estado desde finales del siglo XX, a través de un Decreto ley aprobado en 1997.

 

DE TODAS LAS VERSIONES QUE HE OÍDO DEL HIMNO NACIONAL, ESTA DE JOSÉ MARÍA PEMÁN, ES LA QUE MÁS ME GUSTA, PORQUE, PARA MÍ, ES LA QUE MÁS Y MEJOR REFLEJA EL CARÁCTER Y EL ALMA ESPAÑOLA.

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